¿Cómo sé quién tiene la plata del reparto?
Al cerrar una venta que se cobra en la entrega, elegís quién sale a cobrar. El remito interno se imprime con su nombre y la lista de lo que falta cobrar se abre agrupada por persona. Cuando vuelve el camión, cerrás todas sus entregas en un solo acto: destildás lo que no trajo y el total baja solo. Si cambia el que reparte, se reasigna y queda escrito quién estaba antes.
¿Reemplaza al sistema que ya tengo?
Si no tenés ninguno, la caja te alcanza para vender, presupuestar, cobrar en la entrega y saber cuánto entró. Si ya tenés un sistema de gestión, pueden convivir: el plan Comercio incluye una API documentada para que tu sistema le pase los precios y el stock a la tienda. Ahora bien, seamos claros: eso es un endpoint documentado, no un conector listo. El programa que hable con tu Tango o tu Bejerman lo tiene que escribir alguien, y eso es un proyecto aparte que se cotiza aparte.
¿Puedo usar un lector de código de barras?
Sí: escaneás y el producto entra al pedido. Con un lector USB de los comunes, enchufado a la PC del mostrador, sin instalar nada. El código de barras es un campo propio, separado del código interno del sistema, y un producto puede tener más de uno — el mismo artículo con dos envases distintos se escanea igual de los dos lados.
¿Me sirve para controlar lo que compro?
Sí. Cargás el remito del proveedor desde el celular cuando llega la mercadería: sube el stock, queda el costo real con su IVA y el sistema te avisa qué subió y qué productos quedaron vendiéndose bajo el mínimo. Después, por cada producto, ves qué entró con qué remito y qué salió por qué venta. Es el módulo más nuevo del sistema y todavía tiene poco uso real: te lo contamos como lo que es.
¿Puedo ver cuánto me deja cada producto?
Sí. Ves el costo, el margen y el precio sugerido de cada artículo, y el sistema marca los que quedaron por debajo del mínimo que vos definiste. En los reportes, la ganancia se calcula con el costo que tenía el producto el día que lo vendiste, no con el de hoy. Y al lado del margen viajan dos porcentajes —cobertura y congelado— que te dicen qué parte de ese número es sólida y qué parte no.
¿Los comprobantes son fiscales?
No. Son presupuestos, remitos y comprobantes de compra, no facturas con CAE, y no se comunican con ARCA. Te sirven para el mostrador y para el reparto; la factura la seguís haciendo por donde la hacés hoy.
¿Me sirve si le fío al cliente habitual?
Sí. Ves quién te debe, en cuántos pedidos y desde hace cuánto, agrupado por tramos de antigüedad. Cuando el cliente trae plata a cuenta, el sistema propone cómo repartirla entre sus pedidos, del más viejo al más nuevo, y te lo muestra antes de aplicar nada: confirmás vos. Y le mandás el resumen de cuenta por WhatsApp. Lo que no hace es ponerle tope de crédito ni frenarle una venta por mora, y no guarda saldo a favor: si te paga de más, te avisa cuánto sobra en vez de dejar plata suelta.
¿Puedo mandarle el presupuesto por WhatsApp?
Sí, desde la misma caja, sin pasar por la computadora. Y el A4 se lee bien en el teléfono, que es donde lo va a abrir: cotizás en el mostrador y se lo mandás antes de que el cliente salga del local. Sale como borrador, con el mensaje escrito — lo mandás vos, no el sistema.
¿Anda si se cae internet en el local?
Para buscar y armar el carrito, sí: el catálogo queda guardado en el teléfono. Para cerrar la venta hace falta conexión, aunque sea la de datos del celular.
¿El empleado puede tocar los precios?
Sólo si vos lo habilitás, y son dos permisos separados: lo que la casa permite y lo que la persona puede. De fábrica viene apagado, y con la opción apagada no hay rol que la saltee, ni el administrador. Si lo prendés, cada cambio queda registrado con quién lo hizo y cuál era el precio de lista.
Tengo 3.000 productos. ¿Los cargo yo?
Si tenés la lista en un Excel o en tu sistema, la importamos nosotros: hasta 3.000 artículos en el plan Comercio, hasta 150 en el plan Mostrador. No te damos un plazo de antemano porque depende del estado del archivo: uno con las medidas metidas dentro del nombre, sin categorías y con los precios como texto son varios días sólo de limpieza. Lo miramos y te decimos. El código interno de cada producto, eso sí, se genera solo —también para los que cargues vos después.
El sistema, ¿le manda mensajes a mis clientes?
Nunca solo. Por WhatsApp salen tres cosas —el seguimiento, el resumen de cuenta y el presupuesto— y las tres salen igual: la conversación se abre con el mensaje ya escrito y vos decidís si lo mandás. No hay envío automático ni campañas. Y el costo de tus productos no sale nunca: ni en el correo al cliente, ni en la pantalla del cajero, ni en la consulta de precio de mercado.
No sé nada de computación. ¿Voy a poder?
Sí. Cambiar una foto o un precio es como escribir un WhatsApp. Tenés manuales en PDF, tutoriales adentro del panel y soporte incluido en el abono.
¿El dominio queda a mi nombre?
Sí, registrado con tus datos. Nosotros te ayudamos a sacarlo y lo dejamos configurado, pero es tuyo. Es la diferencia entre tener tu dirección en internet y que te la presten.
¿Y si mañana no quiero seguir?
No hay permanencia ni nada que liberar. Te llevás la tienda con tu diseño, tus productos y tus clientes, y te ayudamos a mudarla adonde quieras. Lo único que dejás de tener es el servicio.
¿Puedo seguir vendiendo en Mercado Libre?
Sí, y conviene. Mercado Libre te trae gente nueva; tu tienda es donde te compran los que ya te conocen, sin comisión. La mayoría usa las dos.